Pasiones Demoníacas
CAPÍTULO
2
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Saruzaki y aquella paladín que ahora respondía al nombre de Kumori caminaron durante más de medio día, hasta que apenas quedaban unos minutos para que el cielo se tornara anaranjado y comenzara a anochecer. Fue entonces cuando ellos se detuvieron, frente a un enorme lago. Aunque no tuvieran necesidades en ese momento, Saruzaki declaró abiertamente que iban a parar un rato, ya que quería cazar algún animal con una buena cantidad de carne y cocinarlo al fuego.
Su nueva compañera asintió y, poco antes de que él se adentrara en el bosque para cazar, decidió hacerle una petición.
—Disculpe, maestro.
—Dime.
—Sé que me dijo que no tengo necesidad, pero me gustaría tomar un baño —Ella dijo aquellas palabras en voz baja, como si se avergonzara de estar pidiéndole ese tipo de privilegios a su maestro—. Desde que huí de la capital no he podido asearme, me siento sucia...
—Claro, no te preocupes, puedes usar ese lago, asegúrate de esconder tus pertenencias. Aún tengo que enseñarte a utilizar el miasma de oscuridad.
—Le estoy agradecida —Ella asintió levemente con su cabeza y se dirigió a dicho lugar, comenzando a desprenderse de sus hombreras—. Seré rápida, no tardaré.
—Tómate tu tiempo, hemos andado suficiente por hoy, yo veré si cazo algo. Siento diferentes olores de animales por aquí, creo que hay ciervos cerca.
—Se lo agradezco —Ella se desprendió de toda la ropa cuando Saruzaki se volteó y se dirigió a un punto en concreto en el que sentía actividad animal.
El demonio no tardó más de cinco minutos en hacerse con una joven cierva de unos ochenta kilos. Solo necesitó un movimiento con sus dedos para despellejar a aquel animal gracias a sus hilos arácnidos.
Saruzaki, como Rey Demonio del tipo Araña, tenía una gran variedad de técnicas y habilidades. Una de sus favoritas eran sus hilos de araña, la cuarta de sus doce técnicas malditas. Él tenía la capacidad de crear varios tipos de hilos, entre ellos estaba uno que era similar a una cuerda. No era grueso, pero era elástico y resistente, podía cargar con varias toneladas sin problema. También podía ser utilizado como un látigo. Otra variedad eran los hilos pegajosos, algo menos resistentes que los anteriores y que tenían la finalidad de servir como trampas y uno de sus favoritos era el hilo cuchilla. Estos hilos tenían propiedades cortantes. Ser simplemente tocado por uno de estos equivalía a ser cortado por la katana más afilada, no importaba por qué lado te golpeara, laceraría fácilmente la pierna de un elefante y repelería el ataque de cualquier arma incluso en la distancia. Y, por supuesto, también eran útiles para despellejar animales antes de cocinarlos.
Una vez el animal fue despellejado y cortado en pedazos, prácticamente preparado para cocinarse, él encendió un fuego generando una flama con su dedo índice y este comenzó a cocinarse. La comida se cocinaría a la brasa durante media hora aproximadamente, por lo que su trabajo había concluido. Así que decidió ir a echar un vistazo a Kumori. Deseaba que, con un poco de suerte, aún estuviera desnuda y así podría deleitarse con su cuerpo.
Lamentablemente, cuando llegó a la zona del lago en la que Kumori se había quedado lavándose minutos atrás, se encontró con ella ya completamente vestida. Parece que esa noche no se deleitaría correctamente. Siempre podía exigirle que hiciera lo que él quisiera, pero acababa de despertar de un largo letargo y no tenía ganas todavía.
Ambos se sentaron junto a la hoguera, Saruzaki le sirvió un gran pedazo de carne perfectamente cocinada mientras separaba meticulosamente cada pedazo en diferentes hojas que hacía servir para que no se manchara con la tierra del suelo.
—Aún está muy caliente, ¿no se quema?
—¿Eh? No, necesitarías más de mil grados para quemar mi cuerpo, esto apenas está tibio a mi tacto —Kumori se sorprendió de aquella declaración, ya que la carne aún humeaba, apenas la había sacado del fuego—. Tampoco creo que te quemes tú, aunque sí es posible que dentro de la boca lo sientes algo más que en tus manos, ve con cuidado.
—Gracias, señor Saruzaki —Ella le dedicó una sonrisa complaciente y comenzó a despedazar su trozo de carne. Como la había hecho rápido aún estaba jugosa, pero a Kumori aquello no le molestó—. Por cierto, me dijo que podría utilizar nuevos poderes. ¿Me enseñaría en algún momento?
—Claro, lo primero que debes saber es que mi linaje de sangre consta de cuatro pilares —Él hizo un gesto, levantando cuatro de los dedos de su mano—. El primero de ellos y el más básico es la regeneración. Como te expliqué, podrás regenerar cualquier parte de tu cuerpo. La velocidad y calidad de tu regeneración depende de varios factores. Entre ellos está tu poder físico, tu vigor y tu capacidad innata de recuperación muscular. La regeneración también se ve afectada en menor medida por tu poder mágico y puede ser entrenada autolesionándote. Sin embargo, no te recomiendo esto último hasta que tengamos una base segura en la que podamos estar tranquilo.
—Muy interesante —asintió Kumori, ensimismada por las enseñanzas de su señor.
—El segundo pilar, quizá el más importante. Es la manifestación del «Miasma Negro» o «Miasma de Oscuridad» —Saruzaki abrió esta vez la palma de su mano, materializando una densa niebla de color negro que se movía como si tuviera vida propia—. El miasma de oscuridad es la primera de las doce técnicas del Rey de las Sombras. Es la forma pura del maná de oscuridad. Con él puedes realizar todas las demás técnicas.
—Qué increíble...
—¿Por qué no lo intentas tú? Trata de canalizar tu poder mágico en la palma de tu mano.
—¿Así? —Ella imitó el movimiento de su maestro, abrió la palma de su mano y comenzó a tensarla. Una chispa de oscuridad comenzó a materializarse inmediatamente. Poco después, esta se convirtió en el mismo miasma que utilizaba Saruzaki—. ¡Lo logré!
—No debería costarte demasiado —sonrió Saruzaki con satisfacción—. Esa chispa de energía que sientes es tu poder mágico latente tomando forma por primera vez. Igual podría llegar a cambiar el miasma de oscuridad a tu elemento innato si quisieras. Este Miasma tiene varias características. Entre ellas, es la forma más densa de poder mágico, puedes crear desde barreras hasta afiladas espadas o dispararlo en forma de cañonazo. Y no solo eso, puedes conectarlo a una dimensión alterna a la que solo yo tengo acceso —Saruzaki aumentó el tamaño de su miasma, haciendo que este tomara una forma similar a la de un portal circular del tamaño de una cabeza. Seguidamente, introdujo su otra mano dentro—. Ahora inténtalo tú.
—Allá voy —Kumori asintió y comenzó a concentrarse. Curiosamente, aquel miasma parecía obedecer su voluntad sin demasiado problema, generando un pequeño portal al igual que el de Saruzaki.
—Mete tu otra mano dentro —Ella obedeció, introdujo su mano izquierda y, repentinamente, sintió algo moviéndose allí dentro. Algo la agarró del antebrazo.
—¿Hay algo dentro?
—Soy yo —Él sacó su lengua, a modo de burla—. El portal está interconectado porque la dimensión es la misma. Sin embargo, no es como si pudieras tomar los objetos que yo introduzco, solo podrás recoger lo que tu hayas metido dentro. Es algo así como un bolsillo mágico. También te permite reequiparte en cualquier momento. Dentro de poco, deberías ser capaz de cambiar tu ropa con un chasquido de dedos.
—Me honra con sus expectativas, mi señor. Este es un poder increíble, trataré de sacarle partido.
—Eso espero —Saruzaki deshizo aquel vórtice de miasma que había creado, le dio una gran dentellada a uno de los pedazos de carne que tenía a mano y, cuando lo tragó, procedió con su explicación—. El tercer pilar es el veneno: una prueba de resistencia absoluta. Cualquier toxina, por letal que sea, será inofensiva para ti una vez lo domines. Además de producirlo. Aunque eso depende de cada araña; hay algunas que pueden inyectarlo con sus dientes, con sus uñas, dispararlo en forma de gas o en forma de ácido. Eso tendrás que descubrirlo tú misma cuando tengas tiempo para practicar.
—Entendido.
—Por último, el cuarto pilar es la capacidad de hacer hilos de araña —Él abrió nuevamente la palma de su mano y, de la punta de sus dedos, se materializaron varios hilos, casi imperceptibles al ojo humano—. Dependiendo de tu capacidad podrás hacer hilos con diferentes características. Todas las Patas seréis capaces de crear hilos, pero sus propiedades dependerán enteramente de vosotras.
Kumori asintió y abrió la palma de su mano, concentró su poder mágico en sus dedos y proyectó varios hilos negros que rápidamente se solidificaron y tomaron forma de espinas negras, rasgando varios de sus dedos, de los que comenzó a salir sangre.
—Maldición —Ella chasqueó su lengua con molestia al no haber sido capaz de controlar aquello y se llevó rápidamente su dedo índice a su boca para lamerlo y detener el sangrado. Aquello le pareció gracioso a Saruzaki, quien tomó su mano y se la apartó de la boca, acercándosela a él.
—Tus hilos toman una forma dura, oscura y violenta, como tu coraza. Aprende a usarlos con el tiempo y recuerda... —En ese momento, Saruzaki usó su lengua para lamer la herida de aquella mujer. Ella se tensó por un momento, siendo esta una experiencia que nunca antes había vivido. Sintió aquella lengua húmeda y caliente saborear su sangre mientras acariciaba con delicadeza su dedo. Cuando terminó de recorrerlo, su herida había sido completamente curada, no quedaba nada, ni una gota de sangre ni una pequeña cicatriz—. Las heridas no son nada para nosotros.
—Gracias —asintió ella, ofreciéndole una pequeña reverencia—. Atesoraré sus enseñanzas, se lo prometo. Pronto perfeccionaré mi propio estilo de combate como su general.
—Que así sea.
Saruzaki tomó otro bocado de carne mientras Kumori, aún fascinada por su mano, levantaba la mirada con una nueva pregunta.
—Señor Saruzaki, antes ha dicho algo referente a las doce técnicas. ¿Puede hablarme al respecto? —Él terminó de tragar y volvió a prestar atención a la mujer.
—De los cuatro pilares que te he comentado. El Miasma de Oscuridad es la primera de las doce técnicas. Los hilos de araña es la cuarta. Depende mucho de tu sinergia con mis poderes para que puedas aprender más de las doce. Como eres una luchadora física, puedo enseñarte la segunda de estas técnicas, se llama «Escudo Negro Antimagia», mira —Saruzaki se levantó del suelo y estiró su brazo, colocando la palma de la mano mirando hacía fuera, tras eso, comenzó a generar nuevamente su miasma de oscuridad. Esta vez se volvió translúcido y formó una extraña forma de semióvalo, similar a la de un escudo—. Este es un escudo básico antimagia, mi cuerpo está constantemente rodeado por algo similar a esto, por lo que los ataques mágicos que sean incapaces de penetrar en este simplemente rebotarán, intenta atacarme con magia.
—Como ordene —Ella dejó rápidamente su comida sobre unas hojas y se levantó—. Imagino que voy a pecar de grosera, pero, ¿está seguro de que quiere que lo ataque?
—Intenta golpearme con algún ataque mágico, pongamos que... al ochenta por ciento de tu poder. No quiero que destruyamos este lugar.
—Entendido —Ella comenzó a concentrar una gran cantidad de poder mágico en su mano derecha, comenzando a materializar algo similar a flamas blancas, sorprendiendo incluso a Saruzaki.
—¿Fuego blanco? Qué interesante.
—¡Allá voy! —Kumori lanzó un puñetazo con gran poder, proyectando una poderosa llamarada blanca, recorriendo los tres metros que los separaban e impactando de lleno en Saruzaki. Aquel disparo de llamas literalmente comenzó a revotar contra el pecho de Saruzaki, esparciéndose en todas direcciones.
—¡Increíble! —exclamó la guerrera, deteniendo su ataque—. Es como ha dicho, literalmente los ataques mágicos son desviados.
—Siempre y que el poder mágico con el que ataques sea lo suficiente inferior. Ahora bien, si te golpean con un ataque lo suficiente fuerte, de poco servirá el escudo, más que para mitigar un poco el daño.
—¡Entendido! —Kumori asintió con ímpetu e imitó a su maestro, generando un pequeño escudo. Por algún motivo, este era blanco en lugar de negro.
—¿Magia de luz? Kumori, ¿qué tipo de luchadora eras antes de que te convirtiera?
—Utilizo poder de luz, como usted dice. Soy capaz de potenciar mis ataques físicos con poder purificador y también puedo envolver mis armas y canalizar disparos. Trataré de mejorar mi afinidad con la oscuridad cuanto antes.
—No creo que esté mal que uses luz. Si logras combinar ambas, definitivamente te convertirás en alguien temible. No importa si tu escudo es de luz u oscuridad ahora mismo, deberías intentar aprender a rodear todo tu cuerpo con este escudo, aunque sea con una fina capa y mantenerlo permanentemente. La armadura que te di es mucho más poderosa que este miasma, pero siempre te puede servir de entrenamiento y para asegurar que estés protegida aunque no lleves la armadura puesta.
—¡Por supuesto! Comenzaré el entrenamiento desde este mismo momento —Ella volvió a bajar su cabeza—. De verdad, le estoy agradecida por sus enseñanzas —Saruzaki se cruzó de brazos y sonrió, satisfecho.
—Eres una buena chica, Kumori.